La Pampa del Tamarugal impone condiciones de suelo que pocos laboratorios entienden a cabalidad. En Alto Hospicio, a 620 msnm y sobre depósitos aluviales y sales cristalizadas, la distribución del tamaño de partículas no es un dato de rutina: es la diferencia entre una fundación que dura décadas y una que se agrieta en el primer ciclo de humedad. El análisis granulométrico por tamices e hidrómetro NCh 165-D6913 permite separar gravas, arenas y finos, identificando precisamente la fracción bajo 75 micrones. Cuando el material fino supera el 12%, el comportamiento del suelo cambia radicalmente y aparecen riesgos de contracción, expansión y pérdida de resistencia. En Alto Hospicio hemos procesado muestras donde la granulometría revelaba lentes de arcilla salina que la inspección visual pasaba por alto. Para proyectos viales complementamos con CBR vial y en zonas de corte evaluamos la estabilidad de taludes con datos reales de clasificación del suelo.
En Alto Hospicio, la diferencia entre limo salino y arcilla expansiva la define la curva granulométrica, no el ojo.
Descripción del proceso
Un error frecuente en Alto Hospicio es asumir que el material extraído de una calicata es homogéneo porque se ve parecido a simple vista. La granulometría por vía seca y luego por hidrómetro desnuda la realidad: curvas bimodales, saltos en la fracción media y presencia de sulfatos encapsulados son hallazgos comunes. El procedimiento arranca con el cuarteo de la muestra según NCh 165, tamizado por mallas desde 75 mm hasta la No. 200, y luego sedimentación con hidrómetro 152H para la fracción fina. Obtenemos D10, D30, D60 y calculamos Cu y Cc, parámetros que definen la clasificación USCS y AASHTO. Estos números se traducen directamente en permeabilidad estimada, susceptibilidad a la erosión interna y aptitud como material de relleno. En suelos con más de 5% de yeso, aplicamos secado a 60°C para no alterar la estructura cristalina. El informe incluye curva granulométrica, tabla de porcentajes retenidos y la clasificación dual que exigen las normas chilenas. Para la fracción gruesa, el
ensayo Proctor posterior se vuelve más predictivo cuando conocemos la curva real, y los
límites de Atterberg sobre la fracción fina completan el perfil de plasticidad.
Aspectos locales
El equipo crítico en este ensayo es el hidrómetro 152H sumergido en probeta de 1000 mL con agente dispersante. En Alto Hospicio, la temperatura del agua de red puede llegar a 22°C en verano, lo que acelera la sedimentación y falsea las lecturas si no se corrige cada 30 segundos durante los primeros dos minutos. Mantenemos baño termostático a 20°C ±0.5 y registramos la temperatura real en cada lectura para aplicar la corrección de menisco y densidad del agua. Una curva granulométrica mal ejecutada — por ejemplo, sin eliminar los sulfatos solubles antes del hidrómetro — sobrestima la fracción arcillosa y lleva a clasificar erróneamente un suelo SM como SC, con implicancias directas en el diseño del drenaje y la capacidad portante. En la práctica local, la granulometría también detecta la presencia de sales que, al lavarse con lluvias esporádicas, generan colapsos en rellenos estructurales. Por eso insistimos en que el ensayo no es un mero trámite de laboratorio, sino una radiografía completa del esqueleto mineral del suelo.